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Crystal Fighters

Sebastian Pringle, Gilbert Vierich y Graham Dickson son los tres miembros principales de Crystal Fighters, alrededor de los cuales giran un amplio grupo de vocalistas e instrumentistas. Les encanta crear música capaz de hacer que la gente baile, pero son igualmente hábiles a la hora de encontrar el camino bajo la piel de un oyente.

El debut de Crystal Fighters “Star of Love” fue el producto de mentes transformadas por una avalancha de nuevas experiencias, tanto en el estudio como en la carretera. Se inspiraba en una ópera escrita por un hombre cuya cordura se va desintegrando antes de que pueda terminarla. Está influenciado tanto por la música tradicional vasca del siglo XVIII como por lo que hoy en día es la cultura de club, y contenía trazas residuales de todos los géneros, escenas, estilos o fiestas con los que han tenido contacto. La BBC lo calificó de "acertado primer disparo, esporádicamente emocionante". 

Pero si el primer álbum se caracterizó por el sonido de loops electrónicos, en su segundo álbum “Cave Rave” dominan esos delirios frenéticos tan favorables y personales, guiando ese aire de caos de club hasta esculpir su música en forma de canciones. 

Para escribir el álbum, Crystal Fighters se retiraron a las colinas del País Vasco, que ellos consideran su hogar espiritual, donde durante dos meses de hechizo escribieron “Cave Rave” en su totalidad. El álbum se basa en los temas universales, la historia impregnada de amor, muerte, locura y esperanza; usando la cultura vasca como un paso atrás hacia lo espiritual y primitivo. Se trata de una banda empeñada en alcanzar su propio cielo musical, en un lugar más allá de los parámetros de género preestablecidos, donde lo que permanece en última instancia es la canción, el ritmo y el sentimiento, en una explosión de colores vivos en la oscuridad y el silencio de una noche vasca.


Sebastian Pringle, Gilbert Vierich, and Graham Dickson are the three core members of Crystal Fighters, around whom a larger cadre of vocalists and instrumentalists revolve. They seem passionate about creating music that can make people dance, but that is equally adept at finding its way beneath a listener’s skin.

Crystal Fighters’ debut ‘Star of Love’ was the product of minds made manic by a deluge of fresh experience, both in the studio and on the road. It was inspired by an opera written by a man whose sanity disintegrated before he could finish it. It seemed to be influenced just as much by traditional Basque music from the 18th century as it was modern-day clubland, and contained residual traces of every genre, scene, style or party that had existed in-between.

But if album one was the sound of haywire electronic loops frantically kept spinning like plates on sticks, then album two is the story of Crystal Fighters mastering control of those rave repetitions, withdrawing from the chaos of the club to carve their music into the shape of songs.

To write the album, Crystal Fighters retreated to the Basque hills that they consider to be their spiritual home, and wrote ‘Cave Rave’ in its entirety during this two-month spell. The album draws deeper into universal, history-permeating themes of love, death, insanity and hope; using Basque culture as a stepping stone backward to the spiritual and primal. Here you have a band hell-bent on locating their own musical heaven, a place beyond  petty genre parameters, where all that remains, finally, is song, rhythm and sentiment, bursting in vivid colour from the dark of the silent Basque night. 


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Love Alight
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